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El Caballo Negro

  • Writer: ISHTAR YASIN
    ISHTAR YASIN
  • Jan 17, 2022
  • 4 min read

Updated: Feb 2, 2022

Sobre el rodaje de la película de largometraje “Luna llena” en Alma Ata, Kazajistán.


Gracias a la directora Naana Chankova y al actor Victor Xaptaxanov, recibí una copia de la película “Luna llena, la cual no había visto, y que protagonicé en Kazajstán en 1989, el mismo año en que se organizó por primera vez una gran protesta contra la URSS.​


Mi amiga, Leila Axinyanova, autora y guionista, estudiaba también en el VGIK (Instituto de Cine de Moscú), y fue ella quien me invitó a participar en la audición de esta película, que en parte se inspiraba en la vida de un amigo en común, Alberto Bolaños, maravilloso director de cine colombiano, asesinado por la mafia rusa en los primeros y violentos años del gobierno de Boris Yeltsin y la transición del sistema socialista a la economía de mercado.


La película “Luna llena”, fue filmada en 35 milímetros por la directora de fotografía Tatiana Loginova, en la capital, Alma Ata, y en las estepas, muy cerca de la frontera China. Se puede distinguir hoy en la imagen el color verdoso propio de la película soviética y también el hecho de que los personajes, siendo de Asia central, hablan en ruso.


Mi personaje (Aia), era una estudiante de América Latina, que vivía en Moscú y viajaba a Kazajistán en busca de un amor perdido. Allí encontraba a una bruja (Mintan Kimpir) que le traspasaba sus poderes mágicos y la liberaba de las pasiones humanas. Cuando filmamos, hacía pocos meses había nacido mi hija, Alondra.


El primer día de rodaje, viajamos hasta un pequeño pueblo donde había una una sola tienda con vestidos típicos y provisiones. Recuerdo a un hombre que bajó de un caballo y pidió mi mano en kazajo, ofreciendo a cambio ¡todo lo que había en la tienda!


Llegamos a un valle con cañones y quebradas. El paisaje era impresionante, con esas enormes rocas de formas fantasmales que fueron creadas por el agua, el viento y la erosión durante millones de años. En lo alto de la montaña, se podía divisar la Ruta de la Seda.


Vivíamos en una cabaña que nos prestaron los habitantes del lugar. Coloridas alfombras tejidas a mano, ventanas azules y paredes de barro, cubiertas de cal. Al lado había una yurta, vivienda nómada hecha con fieltro y pieles, donde dormían los otros miembros del equipo.


No teníamos ni agua, ni electricidad, por las mañanas bebíamos leche de yegua. Nos bañábamos en el río con serpientes de agua, y una hermosa perra, llamada Shara.


Olga Enzak, actriz de la película, originaria del centro de Asia, interpretaba a Mistan Kempir, la bruja mayor, y nos contó que en la vejez, se volvió muy solicitada como actriz de cine. La recuerdo alegre, bebiendo Vodka (“el abuelo de barba blanca”), con el rostro surcado de historias y caminos.


Por las noches era asombroso ver el cielo tan oscuro, el blanco brillante de la Vía Láctea, y escuchar la música de las estrellas.


Un día descubrí a a un caballo negro que cabalgaba en la estepa, lo perseguía un hombre, a pie, con una cuerda. El caballo relinchaba y se paraba en las patas traseras, no se dejaba atrapar. ​


Otro día encontré a un pastor con un cordero en brazos. Lo sacrificó frente a mí, le cortó el cuello y me cubrí los ojos mientras el pobre animal se desangraba sobre la tierra. Esa misma noche fuimos invitados a una comida en la casa del pastor. Nos sentamos en círculo sobre la alfombra, frente a la gran bandeja con la carne del cordero y varias botellas de vodka. ​


Busqué en revistas de brujería algún hechizo para el momento de la transformación del personaje. Siempre me ha fascinado la historia de las brujas y la magia. Aprendí a leer el Tarot, aunque en realidad, yo misma me inventé un método y recuerdo que predije el futuro ¡a casi todos los miembros del equipo! El porvenir está en los ojos, en la mirada, y lo más apasionante es que al volverlo consciente, puede cambiar…


En una secuencia de “Luna llena” leo las cartas y hoy, después del 20 años, ya conozco parte de ese futuro que intentaba predecir.


La disolución de la Unión Soviética, fue una gran ola que nos separó y alejó. No existía en ese momento “Internet” y perdimos la comunicación. Ver esta película hoy, es fuerte y por momentos me parece como si no fuera yo, como si fuera otra vida, ya lejana, que hoy regresa.


El territorio de Kazajstán fue históricamente habitado por tribus nómadas hasta que en el siglo XIII Genghis Khan lo invadió. En la década de 1930, muchos escritores, pensadores, poetas, políticos e historiadores kazajos fueron asesinados bajo órdenes de Joseph Stalin, con el objetivo de suprimir la identidad y la cultura kazaja.


En 1936 la República Soviética Socialista de Kazajstán se volvió parte de la Unión Soviética hasta 1991, se declaró una república independiente.


La domesticación de caballos salvajes empezó en Kazajistán hace más de cinco mil años. Existe una maldición allá que dice: "que no tengas caballos ni camellos, y siempre vayas a pie".


Nunca olvidaré a los amigos queridos de Kazajistán, y la belleza del caballo negro, rebelándose contra la cuerda, galopando en libertad.


Ishtar Yasin

México, junio, 2015.






 
 
 

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